La Doctrina Secreta de Anahuac - Mensaje de Navidad 1974-1975


LA DOCTRINA SECRETA DE ANAHUAC
(Mensaje de Navidad 1974-1975)

"Existe una gran diferencia entre la Antropología puramente profana y la Antropología gnóstica. La Antropología profana, por medio de asociaciones de tipo intelectual, saca conclusiones lógicas que pueden no estar de acuerdo, en verdad, con los principios esotéricos de Anahuac, o de los Toltecas, o de los Egipcios, etc. Pero la sabiduría gnóstica, basada en leyes precisas y sobre principios tradicionales eternos, sabe extraer de las piedras arcaicas toda la sabiduría esotérica. Así pues, debemos hacer una diferencia entre la Antropología gnóstica y la Antropología simplemente intelectual..."


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P.V.P. 11 €

     Tamaño: 22 cm. x 15 cm./ Páginas: 192
     ISBN: 978-84-88625-03-8


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ATLÁNTIDA
(Capítulo 7 del libro La Docctrina Secreta de Anahuac
- de V.M. Samael Aun Weor)



Existe en el Códice Borgia la figura de Atlanteotl, que carga sobre sus hombros al agua celeste exactamente como el Atlas griego, al que estamos acostumbrados a dar prioridad como símbolo.
 
Huelga decir, en gran manera y sin mucha prosopopeya, que el legendario Atlas griego es copia fidedigna del heroico Atlanteotl maya y azteca.
 
Suprimida con delicado refinamiento intelectivo la desinencia "otl" de aquel luciente nombre, renglones arriba citado, resalta entonces la palabra Atlante.
 
Atlante-otl, siendo esta palabra por sus raíces explicada, sólo nos resta decir con gran énfasis que esto no es cuestión de vanas etimologías empíricas, arbitrariamente seleccionadas, ni de meras coincidencias, como suponen siempre los ignorantes ilustrados.
 
Extraordinarias y legítimas concordancias lingüísticas, explicables sólo merced al tronco atlante común de los pueblos americanos y mediterráneo-semitas.

Incuestionablemente, éstos y aquellos tienen sus raíces en la Tierra encantada de Olisis, la Atlántida sumergida ahora en el mar de las tinieblas, vaho sombrío de leyendas de horror, de naufragios pavorosos y de viajes sin retorno.
 
¡Mar inmenso que en Gibraltar, más allá de las Columnas de Hércules, tiendes proceloso tu onda infinita de misterios infranqueables para los navegantes!

¡La leyenda trágica llena tu espacio con el poder colectivo de las generaciones que así te han contemplado y el poeta escucha en la voz de tus olas inmensas el rumor de tus tragedias y el crujido de tus mundos sepultados!...
 
¡La Atlántida!, Ese vasto continente desaparecido que se tenía como un ensueño de poeta, una creación de la divina mente de Platón, y nada más, existió realmente.

"La intuición del poeta es la visión del genio", el que la niega es porque no puede ver con su poder inmenso.
 
"Los sabios sólo son grandes cuando llegan a ser poetas", cuando sobreponiéndose al detalle, sienten las armonías que laten en el fondo de todo lo existente y que pueden arrebatarnos a esferas superiores.

Así es como el autor de Las Metamorfosis de las Plantas pudo escribir su Fausto, el de la Filogenia alzar su Credo, Humboldt hacer su Cosmos y Platón, el Divino, su Timeo y su Critias, como Poe con su Eureka, poetas todos de la Vida Universal que no es sino el Hálito de lo oculto.
 
¿Ves ese mar que abarca la Tierra de polo a polo?, -le dice a Cristóbal Colón su Maestro- un tiempo fue el Jardín de las Hespérides. Aún arroja el Teide reliquias suyas, rebramando tremebundo cual monstruo que veía en campo de matanza.

Acá luchaban Titanes, allí florecían ciudades populosas... Hoy, en marmóreos palacios, congréganse las focas, y de algas se visten los prados donde pacían las ovejas.


 

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